Biografia
del Compositor
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Ruggero Leoncavallo (1857 - 1919)
Ruggero Leoncavallo, hijo de un juez, nació en Nápoles, Italia. Ya de niño mostró su talento, siendo admitido a los nueve años en el Conservatorio de Música de Nápoles como alumno de piano y composición. A los dieciocho años, Leoncavallo empezó a escribir su primera ópera, Chatterton. Organizó su estreno en Bolonia, pero un empresario sin escrúpulos abandonó al joven compositor justo antes del estreno. Desanimado y sin dinero, Leoncavallo hubo de ganarse la vida dando clases de piano y voz, y actuando en cafés-concierto.
El siguiente proyecto operístico de Leoncavallo fue I Medici (Los Medici), primera parte de una ambiciosa trilogía basada en el Renacimiento italiano. El trabajo no interesó a Ricordi, célebre y poderoso editor de música, y quizá desesperado, Leoncavallo escribió Pagliacci (1892) emulando el vívido realismo de Cavalleria Rusticana (1890) de Mascagni, que había tenido un enorme éxito. El realismo de esta ópera, con sus ambientes contemporáneos, sus personajes de la clase trabajadora, y pasiones y actos de gran violencia, recibiría el nombre de verismo.
Leoncavallo escribió su propio libreto para Pagliacci. Buscando una historia realista y trágica que pudiera utilizar, recordó una historia real que le había contado su padre. Éste, siendo juez, presidió el juicio a un actor que mató a su mujer en un rapto de celos. La historia se adaptaba a sus necesidades, y la convirtió en la base de su ópera; éste es el "cajón de los recuerdos" al que se refiere en el Prólogo.
Pagliacci fue un éxito que hizo famoso a Leoncavallo prácticamente de la noche a la mañana. Por desgracia, al igual que Mascagni, nunca logró otro éxito igual. Cuando I Medici por fin se estrenó en 1893, la acogida fue fría, y el compositor abandonó su plan de terminar la trilogía. Su ópera La Bohème (1897) fue eclipsada por la versión de Puccini de la misma historia, que se había producido el año anterior con gran éxito. Tan sólo Zaza, la historia de un cantante de music-hall parisino, tuvo cierto eco digno de mención: su estreno en Milán en 1900 contó con Toscanini dirigiendo a un reparto cuajado de estrellas.
Leoncavallo compuso varias óperas más en los años anteriores a su muerte, que tuvo lugar en el año 1919, pero hoy en día, sólo Pagliacci se representa con regularidad, casi siempre en el mismo programa que Cavalleria Rusticana de Mascagni.
Pietro Mascagni (1863 - 1945)
El padre de Pietro Mascagni quería que su hijo fuera abogado, y no estaba dispuesto a que el joven estudiara música. Sin decírselo a su padre, Pietro recibió clases en la escuela de música de la localidad, pero cuando su padre lo supo, se marchó a vivir con un tío suyo que veía con buenos ojos que estudiara música. Mascagni progresaba rápidamente, y algunas de sus piezas más tempranas tuvieron muy buena acogida.
Un aristócrata del lugar, gran admirador de la obra de Mascagni, financió sus estudios en el Conservatorio de Milán, donde conoció a Ponchielli (autor de la célebre ópera La Gioconda), y compartió habitación con Puccini, compositor que enseguida se haría famoso. Pero también aquí, Mascagni se rebeló contra la rigidez académica de la escuela y dejó Milán para dirigir una compañía de ópera ambulante. Finalmente se estableció en una ciudad pequeña, donde enseñó música y dio clases de piano.
En 1889, Mascagni se presentó a un concurso organizado por un editor de música, y su ópera de un acto Cavalleria Rusticana ganó el primer premio. Al año siguiente, fue representada en Roma con mucho éxito, y pronto se producía por toda Italia. La ópera de Mascagni, vívido melodrama sobre la vida en un pueblo de clase trabajadora de Sicilia, influyó mucho en obras posteriores. El carácter realista y la concisa intensidad del drama de Cavalleria Rusticana la convirtieron en el modelo de un estilo de ópera al que se denominó verismo. Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, es otra famosa ópera verista, y ambas a menudo se representan juntas.
Mascagni nunca consiguió igualar el éxito de Cavalleria, aunque L'Amico Fritz (1891) e Iris (1898) fueron bien recibidas. De hecho, muchos músicos (entre ellos Gustav Mahler, el gran compositor y director de orquesta) consideraron la ópera L'Amico Fritz mejor que Cavalleria, pero el tono apacible y pastoral de aquella disminuyó su atractivo popular.
Mascagni compuso muchas otras óperas, entre ellas Nerone (1935), escrita en homenaje al dictador fascista italiano Benito Mussolini. De hecho, Mascagni llegó a ser la voz musical del régimen fascista, y compuso música para ocasiones y actos políticos. Cuando posteriormente Mussolini fue derrocado, el compositor perdió sus propiedades y sus honores, y pasó los últimos años viviendo en la pobreza, en una pequeña habitación de un hotel de Roma.
Ruggero Leoncavallo, hijo de un juez, nació en Nápoles, Italia. Ya de niño mostró su talento, siendo admitido a los nueve años en el Conservatorio de Música de Nápoles como alumno de piano y composición. A los dieciocho años, Leoncavallo empezó a escribir su primera ópera, Chatterton. Organizó su estreno en Bolonia, pero un empresario sin escrúpulos abandonó al joven compositor justo antes del estreno. Desanimado y sin dinero, Leoncavallo hubo de ganarse la vida dando clases de piano y voz, y actuando en cafés-concierto.
El siguiente proyecto operístico de Leoncavallo fue I Medici (Los Medici), primera parte de una ambiciosa trilogía basada en el Renacimiento italiano. El trabajo no interesó a Ricordi, célebre y poderoso editor de música, y quizá desesperado, Leoncavallo escribió Pagliacci (1892) emulando el vívido realismo de Cavalleria Rusticana (1890) de Mascagni, que había tenido un enorme éxito. El realismo de esta ópera, con sus ambientes contemporáneos, sus personajes de la clase trabajadora, y pasiones y actos de gran violencia, recibiría el nombre de verismo.
Leoncavallo escribió su propio libreto para Pagliacci. Buscando una historia realista y trágica que pudiera utilizar, recordó una historia real que le había contado su padre. Éste, siendo juez, presidió el juicio a un actor que mató a su mujer en un rapto de celos. La historia se adaptaba a sus necesidades, y la convirtió en la base de su ópera; éste es el "cajón de los recuerdos" al que se refiere en el Prólogo.
Pagliacci fue un éxito que hizo famoso a Leoncavallo prácticamente de la noche a la mañana. Por desgracia, al igual que Mascagni, nunca logró otro éxito igual. Cuando I Medici por fin se estrenó en 1893, la acogida fue fría, y el compositor abandonó su plan de terminar la trilogía. Su ópera La Bohème (1897) fue eclipsada por la versión de Puccini de la misma historia, que se había producido el año anterior con gran éxito. Tan sólo Zaza, la historia de un cantante de music-hall parisino, tuvo cierto eco digno de mención: su estreno en Milán en 1900 contó con Toscanini dirigiendo a un reparto cuajado de estrellas.
Leoncavallo compuso varias óperas más en los años anteriores a su muerte, que tuvo lugar en el año 1919, pero hoy en día, sólo Pagliacci se representa con regularidad, casi siempre en el mismo programa que Cavalleria Rusticana de Mascagni.
Pietro Mascagni (1863 - 1945)
El padre de Pietro Mascagni quería que su hijo fuera abogado, y no estaba dispuesto a que el joven estudiara música. Sin decírselo a su padre, Pietro recibió clases en la escuela de música de la localidad, pero cuando su padre lo supo, se marchó a vivir con un tío suyo que veía con buenos ojos que estudiara música. Mascagni progresaba rápidamente, y algunas de sus piezas más tempranas tuvieron muy buena acogida.
Un aristócrata del lugar, gran admirador de la obra de Mascagni, financió sus estudios en el Conservatorio de Milán, donde conoció a Ponchielli (autor de la célebre ópera La Gioconda), y compartió habitación con Puccini, compositor que enseguida se haría famoso. Pero también aquí, Mascagni se rebeló contra la rigidez académica de la escuela y dejó Milán para dirigir una compañía de ópera ambulante. Finalmente se estableció en una ciudad pequeña, donde enseñó música y dio clases de piano.
En 1889, Mascagni se presentó a un concurso organizado por un editor de música, y su ópera de un acto Cavalleria Rusticana ganó el primer premio. Al año siguiente, fue representada en Roma con mucho éxito, y pronto se producía por toda Italia. La ópera de Mascagni, vívido melodrama sobre la vida en un pueblo de clase trabajadora de Sicilia, influyó mucho en obras posteriores. El carácter realista y la concisa intensidad del drama de Cavalleria Rusticana la convirtieron en el modelo de un estilo de ópera al que se denominó verismo. Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, es otra famosa ópera verista, y ambas a menudo se representan juntas.
Mascagni nunca consiguió igualar el éxito de Cavalleria, aunque L'Amico Fritz (1891) e Iris (1898) fueron bien recibidas. De hecho, muchos músicos (entre ellos Gustav Mahler, el gran compositor y director de orquesta) consideraron la ópera L'Amico Fritz mejor que Cavalleria, pero el tono apacible y pastoral de aquella disminuyó su atractivo popular.
Mascagni compuso muchas otras óperas, entre ellas Nerone (1935), escrita en homenaje al dictador fascista italiano Benito Mussolini. De hecho, Mascagni llegó a ser la voz musical del régimen fascista, y compuso música para ocasiones y actos políticos. Cuando posteriormente Mussolini fue derrocado, el compositor perdió sus propiedades y sus honores, y pasó los últimos años viviendo en la pobreza, en una pequeña habitación de un hotel de Roma.
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