Origen y Contexto
de la Obra

Trasfondo Histórico de Falstaff

Desde los inicios de Falstaff, Verdi afirmó que sólo componía la obra para entretenerse, motivado por el excelente libreto que le había entregado Arrigo Boito:

“Boito... me ha escrito una comedia lírica totalmente diferente de las demás. Me estoy divirtiendo al escribir la música; sin planes de ninguna especie y ni siquiera sé si la voy a terminar... repito... me estoy divirtiendo. Falstaff es un pícaro que se mete en todo tipo de diabluras... pero de una forma entretenida. Él es todo un tipo. ¡Hay tanta variedad de tipos! ¡La ópera es totalmente graciosa! Amén.”

Falstaff fue la última ópera de Verdi; la compuso cuando tenía 77 años de edad y fue la realización de una vieja y anhelada aspiración: la de componer comedia. Tanto la prensa, como artistas amigos, y el mismo Boito, lo habían retado a que lo intentara. Falstaff fue, en cierta forma, el logro supremo de Verdi, fue la culminación de una carrera de composiciones de ópera sumamente exitosa y la que lo introdujo a otro género y a una experiencia completamente nueva para él.

Verdi vivía feliz, jubilado en su granja en Sant’Agata cuando Boito le envió la sinopsis de un libreto que se intitularía Falstaff. Verdi se entusiasmó con el libreto que se basaba principalmente en la obra Las alegres comadres de Windsor, de Shakespeare. Verdi sintió que por fin había encontrado el libreto cómico en el que había soñado toda su vida. Los inventos de Boito lo cautivaron y lo deslumbraron. El compositor, casi a sus 80 años de edad, se rejuveneció con la propuesta de Falstaff.

Con todo y eso, Verdi tenía sus reservas y preocupaciones dada su avanzada edad, la fatiga que seguramente enfrentaría, así como los frecuentes ataques de depresión que lo embargaban después de la muerte de muchos de sus queridos amigos. Boito se convirtió en un fastidio para Verdi con sus amonestaciones de que el enfrascarse en la risa y la comedia, distraería no sólo su mente, sino también su cuerpo y su alma. “Aparte de Otelo, sólo existe otra forma de concluir nuestra carrera esplendorosamente: culminarla con Falstaff.” Boito le aseguraba que con Falstaff, la cual Verdi compuso durante su octogésimo año, le demostraría a sus críticos que podía escribir con gran ingenio y casi con la sutileza de Mozart. La confianza de Verdi fue en aumento.

Por experiencia propia, Verdi sabía que sólo un libretista de la magnitud intelectual de Boito podría trascender los matices de Shakespeare a fin de poder transmutar Las alegres comadres a ópera. Para Verdi, la esencia de Falstaff, como personaje gracioso, consistía en permitir que se manifestara en toda su rica magnificencia y esplendor. Únicamente Boito, con su extraordinaria inclinación al trabajo como distracción y a la ironía, fue capaz de lograr tales resultados. Al tiempo que cumplía con las expectativas, Boito también se dio muchas libertades con el personaje Falstaff. Adaptó y sintetizó el texto valiéndose de Las alegres comadres de Windsor y de Enrique IV, de ambas Boito extrajo chistes mediocres y transformó los malos en excelentes versos.

Verdi aceptó el libreto de Boito con mínimas modificaciones. La caracterización de Falstaff lo tenía cautivado. Falstaff representava un arquetipo, un gordo encantador, un sinvergüenza y pícaro que se recreaba dando rienda suelta a todas sus diabluras. Boito enfrentó el desafío de tener que simplificar la estructura de la obra. Tuvo que crear una trama más mesurada que excluyera personajes innecesarios que sólo atestaban el argumento. La trama fundamental contenía dos importantes episodios que provenían de Las alegres comadres, de Shakespeare: la escena del cesto de ropa sucia y la de la intriga y el disfraz en el bosque. Sin embargo, después de mucha insistencia por parte de Verdi, Boito desarrolló, de forma encantadora, la trama romántica de los enamorados Nannetta y Fenton, un romance que introdujo la trama al mundo de la ópera. El mundo del amor a hurtadillas es uno que Verdi recalcó con hermosos duetos de amor, por lo que Boito describió los episodios entre Nannetta y Fenton como “azúcar salpicada en una tarta”.

En muchos sentidos, Falstaff, por ser una mezcla de tres obras de Shakespeare, posee más sutileza que los modelos de donde surgió. Las alegres comadres contiene engaño y una serie de humillaciones. Sus extravagantes episodios incluyen rasgos de malicia y de crueldad. La ópera de Verdi ofrece un mundo más travieso y más feliz en el que el engaño y la superchería atraen por el simple placer de intrigar y tramar. En la ópera, nadie parece tomar a pecho los insultos de Falstaff. Falstaff no es tanto víctima del engaño y de la superchería, sino el que ocasiona el entretenimiento, la risa y las travesuras.

El estreno de Falstaff se llevó a cabo en La Scala casi seis años después del aniversario del estreno de Otelo. Falstaff obtuvo un triunfo indiscutiblemente enorme e inmediato, fue una sensación nacional e internacional. Verdi se alegró de que la ópera escapara la etiqueta de Wagneriana, aunque hoy en día se le compare con una comedia considerablemente más seria y más larga, Die Meistersinger, de Wagner. Según Richard Strauss, Falstaff fue una de las mejores obras maestras de todos los tiempos.



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